Cuando el día y la noche duran casi lo mismo: llega el equinoccio de marzo

Cada año, alrededor del 21 de marzo, ocurre un fenómeno astronómico muy particular: el equinoccio de marzo. Ese momento marca el inicio del otoño en el hemisferio sur y el comienzo de la primavera en el hemisferio norte.

La palabra equinoccio proviene del latín aequus (igual) y nox (noche). El nombre describe bastante bien lo que ocurre: ese día la duración del día y de la noche es casi la misma en todo el planeta, cerca de 12 horas cada uno.

¿Por qué sucede?

La Tierra gira alrededor del Sol con su eje inclinado unos 23,5 grados. Esa inclinación es la responsable de que existan las estaciones.

A lo largo del año, a veces el hemisferio sur queda inclinado hacia el Sol y otras veces ocurre lo contrario. Pero hay dos momentos intermedios —los equinoccios en marzo y septiembre— en los que el Sol se ubica justo sobre el ecuador terrestre.

En ese instante, ningún hemisferio queda más inclinado hacia el Sol que el otro, por lo que la iluminación del planeta se reparte casi de manera equilibrada.

Un detalle curioso del equinoccio

El día de losequinoccios ocurre algo que se puede notar fácilmente:
el Sol sale casi exactamente por el este y se pone casi exactamente por el oeste, algo que no sucede durante la mayor parte del año.

El equinoccio de marzo de 2026

En 2026, el equinoccio de marzo ocurrirá el 20 de marzo a las 11:48 (hora de Argentina). A partir de ese momento, en el hemisferio sur los días comenzarán a acortarse gradualmente mientras el otoño avanza hacia el invierno.


Un evento que se repite todos los años

Los equinoccios y solsticios forman el calendario natural de las estaciones. Como la Tierra tarda 365,242 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, la fecha de los equinoccios cambia ligeramente cada año. Por eso el calendario incorpora los años bisiestos, que ayudan a mantener las estaciones en las mismas fechas.

Así, aunque suele pasar desapercibido, los equinoccios son momentos en que la geometría entre la Tierra y el Sol se equilibran recordándonos que las estaciones son parte del movimiento constante de nuestro planeta en el espacio.