Memoria, homenaje y reparación histórica en el Observatorio Astronómico de Córdoba
El pasado 28 de mayo, el Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) llevó adelante un emotivo acto homenaje en memoria de Aristóbulo Daniel Moyano Barrenechea, trabajador de la institución desaparecido durante la última dictadura cívico-militar, y de todas las personas desaparecidas y exiliadas de la Universidad Nacional de Córdoba.
La actividad se realizó en el marco de los 50 años de la desaparición de Moyano Barrenechea y también a cinco décadas del golpe de Estado cívico-militar de 1976, como una instancia de memoria, reconocimiento y reparación simbólica.
El acto contó con la presencia de familiares, autoridades de la UNC y del OAC, representantes de organismos de derechos humanos, estudiantes, investigadores, docentes y trabajadores de la institución.
Durante la ceremonia se descubrieron dos placas conmemorativas. Una de ellas fue colocada en el ingreso al telescopio ecuatorial y recuerda a Aristóbulo Daniel Moyano Barrenechea, resignificando el espacio en relación con la tarea que desarrolló en el Observatorio como técnico astrónomo adjunto. La segunda placa, emplazada en la entrada principal del OAC, homenajea a las personas desaparecidas y exiliadas de la Universidad Nacional de Córdoba.
Moyano Barrenechea trabajó en el Observatorio Astronómico de Córdoba durante los años 1970 y 1971, desempeñando tareas técnicas fundamentales para el funcionamiento de la actividad científica y de observación astronómica. Su labor estaba vinculada al mantenimiento de instrumental, asistencia técnica y acompañamiento en investigaciones, en una época en la que el trabajo de técnicos y personal especializado resultaba esencial para el desarrollo cotidiano de la institución.
El 28 de mayo de 1976, en el contexto del golpe de Estado cívico-militar, fue secuestrado en la ciudad de Buenos Aires y permanece desaparecido hasta la actualidad.
En relación con el homenaje realizado, su hijo Daniel expresó el profundo significado que tuvo para la familia la colocación de las placas y el reconocimiento por parte del Observatorio. “Mi papá tenía un vínculo muy fuerte con el Observatorio y con Bosque Alegre. Para nosotros este gesto significa muchísimo, porque durante muchos años no tuvimos un lugar donde recordarlo. Hoy el OAC nos da un espacio donde venir a pensar en él, a traer una flor, a sentirlo presente. Es un acto de enorme generosidad y humanidad”, señaló.
La placa ubicada junto al telescopio ecuatorial busca recuperar su historia dentro del Observatorio y reconocer el aporte de quienes sostuvieron, desde distintos roles, el desarrollo científico y técnico de la institución. Al mismo tiempo, el homenaje representa un gesto de memoria y reparación hacia su familia, que hoy encuentra en el Observatorio un espacio donde recordar su vida y su trayectoria.
Desde el OAC destacaron que la iniciativa reafirma el compromiso institucional con la memoria, la verdad y la justicia, manteniendo viva la historia de quienes formaron parte de la comunidad universitaria y fueron víctimas del terrorismo de Estado.





