La ciencia de medir el cielo
Desde mucho antes de que existieran telescopios, cámaras digitales o satélites capaces de observar miles de millones de estrellas, hubo una pregunta fundamental: ¿dónde está cada objeto en el cielo y cómo cambia su posición con el tiempo?
Medir esas posiciones fue una de las primeras formas de hacer astronomía y dio origen a una de sus ramas más antiguas: la astrometría, la ciencia que estudia las posiciones, distancias y movimientos aparentes y reales de los objetos celestes.
El viernes 28 de agosto, el Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) abrirá nuevamente sus puertas para una conferencia científica destinada a todo público. En el marco de su tradicional ciclo de divulgación, el astrónomo Iván Bustos Fierro recorrerá la historia de esta disciplina y mostrará cómo algo que puede parecer tan sencillo como determinar la posición de una estrella terminó siendo una de las herramientas más poderosas para comprender el Universo.
Todo empezó midiendo la sombra del Sol
Un simple gnomon, utilizado para seguir la posición del Sol mediante su sombra, permitió a las primeras civilizaciones reconocer la duración del año y las estaciones. Con instrumentos cada vez más precisos, los astrónomos pudieron determinar posiciones estelares, predecir eclipses y detectar movimientos extremadamente pequeños.
Uno de los primeros grandes hitos llegó con Hiparco, quien a partir de sus observaciones pudo reconocer la precesión de los equinoccios. Siglos después, mediciones cada vez más precisas de las posiciones planetarias permitieron a Kepler formular sus leyes del movimiento planetario y contribuyeron al desarrollo de la gravitación universal de Newton.
La historia continuó con descubrimientos que dependieron directamente de medir el cielo: las paralajes estelares, fundamentales para construir la escala de distancias astronómicas; la determinación de las órbitas de estrellas binarias, que permitió conocer sus masas; el estudio de los movimientos de las estrellas dentro de los cúmulos y de las corrientes estelares; y la reconstrucción de la estructura y dinámica de la Vía Láctea.
Incluso las pequeñas irregularidades en el movimiento de los astros podían revelar nueva física. El desplazamiento del perihelio de Mercurio, que no podía explicarse completamente con la teoría de Newton, encontró finalmente una explicación en la relatividad general de Einstein.
Córdoba también ayudó a medir el cielo
Esta historia tiene un capítulo fundamental en Córdoba. Desde los primeros años del entonces Observatorio Nacional Argentino, la institución estuvo dedicada a determinar posiciones y brillos de las estrellas del cielo austral.
Entre sus grandes trabajos se encuentra la Uranometría Argentina, realizada bajo la dirección de Benjamin Gould, que registró miles de estrellas. Más tarde, el Observatorio llevó adelante la Córdoba Durchmusterung, un monumental catálogo que reunió más de 600.000 estrellas del cielo austral y que se convirtió en una referencia fundamental para la astronomía.
También participó del proyecto internacional Carte du Ciel, que buscaba fotografiar y cartografiar todo el cielo. Las miles de placas obtenidas hace más de un siglo conservan hoy un enorme valor científico: al compararlas con observaciones modernas es posible estudiar los movimientos de las estrellas a lo largo del tiempo.
Es decir, los mapas y catálogos históricos del OAC no son solamente documentos del pasado: son registros que todavía pueden utilizarse para estudiar el movimiento de las estrellas.
De Hipparcos a Gaia: medir con una precisión extraordinaria
La llegada de la astronomía espacial llevó esta disciplina a un nivel completamente nuevo. En 1989, la Agencia Espacial Europea lanzó Hipparcos, la primera misión espacial dedicada específicamente a la astrometría. Décadas después, Gaia llevó el desafío mucho más lejos, midiendo las posiciones, movimientos y distancias de alrededor de dos mil millones de objetos y construyendo el mapa tridimensional más preciso de nuestra galaxia.
Gracias a estas mediciones es posible identificar miembros de cúmulos estelares, reconstruir la dinámica de la Vía Láctea y detectar objetos que no podemos observar directamente, como algunos agujeros negros y exoplanetas, a partir de la influencia gravitatoria que ejercen sobre sus estrellas.
Hoy la astrometría puede alcanzar precisiones del orden de microsegundos de arco, permitiendo detectar movimientos angulares prácticamente inimaginables. Y la búsqueda continúa: entre los conceptos propuestos para una futura generación de astrometría espacial se encuentra GaiaNIR, que incorporaría observaciones en el infrarrojo para explorar regiones de la galaxia ocultas por el polvo.
Medir, descubrir y comunicar
La historia de la astrometría muestra algo esencial de la ciencia: mejorar una medición puede significar descubrir algo completamente nuevo.
Pero el conocimiento científico también necesita ser compartido. La investigación, la docencia y la comunicación de la ciencia forman parte de la misión del Observatorio Astronómico de Córdoba. Desde sus primeros catálogos estelares hasta las actividades actuales para acercar la astronomía a la sociedad, existe una misma idea: observar, producir conocimiento y ponerlo al alcance de todos.
En ese marco, el viernes 28 de agosto, el OAC invita a participar de la conferencia “La ciencia de medir el cielo”, a cargo del Dr. Iván Bustos Fierro.
La actividad será con entrada libre y gratuita y destinada a todo público. Al finalizar la conferencia habrá una visita guiada por el Observatorio y, si las condiciones meteorológicas lo permiten, una observación del cielo a través del telescopio.
Iván Busto Fierro
Iván Bustos Fierro es Licenciado y Doctor en Astronomía por la FAMAF-UNC. Su formación de grado y posgrado estuvo orientada a la astrometría y ha empleado técnicas astrométricas para el estudio de cúmulos estelares. Actualmente trabaja junto a investigadores del OAC en la detección y caracterización de enanas marrones en la vecindad solar
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Una noche para descubrir que, en astronomía, medir con precisión un punto de luz puede revelar la historia, la estructura y hasta los objetos invisibles de todo un Universo

