155 años mirando el cielo: el Observatorio Astronómico de Córdoba celebra su historia y reconoce a cuatro grandes trayectorias de la astronomía

El próximo 24 de octubre, el Observatorio Astronómico de Córdoba conmemora un nuevo aniversario de su fundación. La institución que nació en 1871 como Observatorio Nacional Argentino fue testigo y protagonista de buena parte de la historia científica del país. En esta oportunidad, la celebración tendrá además un significado especial: cuatro investigadores que dedicaron décadas de su vida a la astronomía y al OAC serán reconocidos por sus trayectorias.

Hay lugares que son parte de la historia. Y hay otros que, además, continúan escribiéndola.

El Observatorio Astronómico de Córdoba pertenece a esa segunda categoría. Desde aquel 24 de octubre de 1871 en que Domingo Faustino Sarmiento inauguró el entonces Observatorio Nacional Argentino y puso su dirección en manos del astrónomo estadounidense Benjamin A. Gould, el cielo observado desde Córdoba comenzó a formar parte de la historia de la ciencia argentina. 

Este año, al cumplirse 155 años de aquella fundación, el OAC volverá a celebrar su aniversario con una mirada que une pasado, presente y futuro. Porque detrás de cada instrumento, cada catálogo, cada observación y cada descubrimiento hay también personas: generaciones de científicas, científicos, docentes y trabajadores que hicieron de este lugar una institución de referencia para la astronomía nacional e internacional.

Y esta vez, la celebración tendrá nombres propios.

155 años de una institución que ayudó a construir la astronomía argentina

Cuando Gould llegó a Córdoba, a fines de 1870, el Observatorio todavía estaba en construcción. Sin embargo, la investigación astronómica ya había comenzado: junto con sus colaboradores, se dedicó a determinar las posiciones y el brillo de las estrellas visibles a simple vista desde Córdoba. Ese trabajo daría origen a la Uranometría Argentina, una obra que fue reconocida por la comunidad científica internacional. 

En los años siguientes llegaron grandes catálogos estelares, observaciones sistemáticas y proyectos que colocaron a Córdoba en el mapa de la astronomía mundial. El Observatorio fue cambiando sus instrumentos, sus métodos y sus preguntas, pero mantuvo algo esencial: la vocación de mirar el cielo para comprender el universo.

Con el paso del tiempo, aquella institución fundada como Observatorio Nacional Argentino pasó a llamarse Observatorio Astronómico de Córdoba y, desde 1954, forma parte de la Universidad Nacional de Córdoba. Hoy desarrolla investigación, docencia y actividades de comunicación de la ciencia, y mantiene una comunidad científica activa que trabaja sobre diferentes escalas y fenómenos del universo. 

También conserva una parte fundamental de esa historia. Su museo custodia instrumentos, documentos y colecciones que permiten reconstruir los primeros pasos de la astronomía argentina y preservar un patrimonio científico que pertenece no solo a la institución sino a toda la sociedad. 

Pero una institución científica no se construye solamente con edificios, telescopios o instrumentos.

Se construye con generaciones.

Una generación que deja huella

En este aniversario, el OAC quiere detenerse especialmente en cuatro nombres que forman parte de una misma historia científica: Carlos José Donzelli, Pablo Recabarren, Hernán Muriel y Diego García Lambas.

Cuatro trayectorias diferentes, atravesadas por la astronomía, la investigación, la formación de nuevas generaciones y el trabajo cotidiano que sostiene a una institución científica durante décadas.

Sus recorridos también permiten mirar cómo cambió la manera de hacer ciencia.

Algunos de sus primeros trabajos se desarrollaron en una época en la que la astronomía se hacía con placas fotográficas, largas noches junto a los telescopios, cálculos, bibliotecas y correspondencia postal. Otros acompañaron la llegada de nuevas tecnologías, grandes bases de datos, computadoras, simulaciones e internet.

Ellos fueron parte de esa transformación y, al mismo tiempo, fueron pilares sobre los que se construyeron nuevas líneas de investigación y se formaron nuevas generaciones de científicos.

Carlos Donzelli: de las placas fotográficas a la astronomía digital

Carlos José Donzelli desarrolló buena parte de su trayectoria en el estudio de galaxias, mediante técnicas de fotometría y espectroscopía. Su vínculo con el grupo de astronomía extragaláctica del OAC se remonta a sus primeros años de formación, cuando comenzó a trabajar en fotometría superficial de galaxias.

Para este aniversario eligió justamente mirar hacia atrás para contar cuánto cambió la astronomía en apenas unas décadas. Su charla, “Paleoastronomía: de cómo se hacía fotometría superficial de galaxias y se publicaba un artículo en los 90”, recuperará aquella época en la que una observación podía significar pasar una noche entera junto al telescopio, revelar placas fotográficas a la mañana siguiente y pasar horas en la biblioteca buscando bibliografía.

Una historia que, más que nostalgia, permite comprender el enorme camino recorrido por la ciencia y por quienes hicieron posible esa transformación.

Pablo Recabarren: la ingeniería detrás de la astronomía

La trayectoria de Pablo Recabarren representa otra dimensión indispensable de la actividad científica: el vínculo entre la ingeniería, el desarrollo tecnológico y la astronomía.

En el marco del aniversario compartirá “Mis 30 años de Ingeniería para Astronomía”, una oportunidad para recorrer tres décadas de trabajo y de vínculos entre la ingeniería y las necesidades de una ciencia que requiere permanentemente nuevas herramientas para observar, medir, procesar y comprender el universo.

Su recorrido recuerda algo esencial: detrás de cada avance científico también hay conocimiento, creatividad y muchas horas de trabajo para construir las herramientas que permiten hacerlo posible.

Hernán Muriel: cuatro décadas mirando las galaxias

Hernán Muriel ha desarrollado una extensa trayectoria en astronomía extragaláctica, estudiando las propiedades de las galaxias y su relación con el ambiente en el que se encuentran, combinando observaciones, grandes bases de datos y herramientas computacionales.

Su propia historia está profundamente ligada al OAC. Para celebrar este aniversario ofrecerá “40 años en el OAC: un breve y sesgado recorrido”, una mirada personal sobre cuatro décadas de ciencia, aprendizajes, transformaciones y momentos compartidos en una institución que también fue cambiando junto a quienes la integran.

Será, seguramente, una oportunidad para recorrer no solo una trayectoria científica, sino también una parte de la memoria cotidiana del Observatorio.

Diego García Lambas: ciencia, formación y un legado para la astronomía

Diego García Lambas es una figura central de la astronomía extragaláctica cordobesa. Su trabajo científico estuvo dedicado, entre otros temas, al estudio de la estructura a gran escala del universo y de la distribución de las galaxias.

Pero su aporte al OAC trasciende ampliamente su producción científica. Fue director del Observatorio Astronómico de Córdoba, desde donde también formó parte de la construcción institucional de una comunidad científica que hoy continúa desarrollándose.

Su trayectoria está estrechamente vinculada además con la formación de investigadores y con la consolidación de una tradición de estudios extragalácticos en Córdoba. En su caso, el reconocimiento a la trayectoria alcanza también una dimensión institucional: la de quien no solo produjo conocimiento, sino que contribuyó a hacer crecer el lugar desde el cual ese conocimiento podía producirse.

Un legado que continúa

Reconocer estas cuatro trayectorias no significa solamente mirar hacia atrás.

Significa también reconocer una herencia científica que continúa viva.

Cada generación de investigadores recibe preguntas, conocimientos, experiencias y formas de hacer ciencia de quienes la precedieron. Pero también las transforma, las discute y las lleva mucho más lejos. En el OAC, ese proceso continúa hoy con nuevas generaciones de científicas y científicos que investigan, publican, forman estudiantes, desarrollan nuevas herramientas y participan de colaboraciones con instituciones de Argentina y del mundo.

Los cuatro homenajeados fueron protagonistas de una etapa fundamental de esa historia. Fueron pilares de una comunidad científica que hoy sigue creciendo y produciendo conocimiento.

Hace 155 años, Gould observaba el cielo austral con instrumentos muy diferentes de los actuales. Décadas después, otros astrónomos trabajaron durante noches enteras junto a un telescopio, revelaron placas fotográficas, hicieron cálculos y esperaron durante meses la respuesta de una revista científica. Hoy, esas mismas preguntas sobre el universo pueden abordarse desde salas de control, con detectores digitales, grandes bases de datos, supercomputadoras y colaboraciones internacionales.

La tecnología cambió.

Las preguntas también se hicieron más complejas.

Pero hay algo que permanece: la curiosidad por comprender el cielo y el compromiso de quienes dedican su vida a hacerlo.

Este 23 de octubre, a la 11.00 hs  el Observatorio Astronómico de Córdoba celebrará sus 155 años de historia. Y lo hará mirando hacia adelante, pero también deteniéndose por un momento para reconocer a quienes ayudaron a construir el camino.

Porque la historia de un observatorio no se escribe solamente con estrellas.

Se escribe con las personas que dedicaron su vida a estudiarlas, con quienes recibieron ese legado y con las nuevas generaciones que hoy continúan mirando hacia el universo para descubrir qué hay más allá.