11 de febrero: una fecha para visibilizar a las mujeres que transforman la ciencia

Cada 11 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada que invita no solo a celebrar los aportes de las mujeres al conocimiento científico, sino también a reflexionar sobre una realidad que aún interpela: la desigualdad de oportunidades sigue siendo una barrera concreta para millones de niñas y científicas en todo el mundo.

La ciencia, motor del desarrollo, la innovación y la toma de decisiones que impactan en la vida cotidiana, no puede pensarse sin la participación plena de las mujeres. Sin embargo, el acceso, la permanencia y el reconocimiento siguen estando atravesados por desigualdades estructurales que condicionan trayectorias, limitan vocaciones y reducen el potencial colectivo de la producción científica.

Esta fecha funciona así como un llamado a visibilizar, reconocer y fortalecer el rol de las mujeres en la ciencia, pero también a seguir trabajando para que las próximas generaciones encuentren un camino más justo y equitativo.

Brecha de género: una deuda global que persiste

A nivel mundial, la desigualdad de género en la ciencia continúa siendo una realidad estructural. Según datos difundidos por la ONU y la UNESCO en 2025, las mujeres representan solo alrededor de un tercio de la comunidad científica global. La brecha se profundiza en áreas como ingeniería, informática y tecnologías de la información, donde la participación femenina sigue siendo marcadamente menor.

Las diferencias también se reflejan en el acceso a cargos jerárquicos y espacios de toma de decisiones. Las mujeres siguen estando subrepresentadas en puestos de liderazgo dentro de instituciones científicas, universidades y centros de investigación. A esto se suma una brecha salarial persistente: las mujeres científicas ganan, en promedio, cerca del 85% del salario de sus pares varones, una diferencia que evidencia desigualdades en el reconocimiento y la valoración del trabajo científico.

Más allá de los números, la brecha de género también se construye en el plano cultural y simbólico. Los estereotipos, los sesgos en la educación y la falta de referentes visibles continúan influyendo en las elecciones vocacionales, haciendo que muchas niñas y jóvenes no se imaginen a sí mismas como futuras científicas, ingenieras o tecnólogas.

El Observatorio Astronómico de Córdoba: ciencia con perspectiva de igualdad

En este contexto, el Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) se consolida como un espacio donde las mujeres ocupan un rol protagónico en la investigación, la formación académica y la divulgación científica. Actualmente, el OAC cuenta con más de 20 astrónomas que se desempeñan en distintos estadios de su carrera, desde becarias hasta investigadoras en instancias de doctorado y posdoctorado, y por primera vez en su historia está dirigido por una mujer.

Este presente no solo refleja cambios institucionales, sino también una transformación cultural. La astronomía, tradicionalmente asociada a figuras masculinas, hoy se construye con una fuerte presencia femenina que investiga, produce conocimiento, forma nuevas generaciones y acerca la ciencia a la comunidad.

A través de actividades de divulgación, visitas guiadas, propuestas educativas y acciones territoriales, el OAC promueve una ciencia accesible, que busca despertar vocaciones y mostrar que el estudio del universo también puede ser un camino posible para niñas y jóvenes que hoy están definiendo su futuro.

Elsa María Gutiérrez Rodríguez Pardina: una pionera que abrió caminos

Hablar de mujeres en la astronomía argentina es también recuperar historias que durante mucho tiempo quedaron invisibilizadas. Una de ellas es la de Elsa María Gutiérrez Rodríguez Pardina, una figura clave en el desarrollo de la astronomía en el país y un verdadero símbolo de perseverancia en un contexto donde ser mujer y científica implicaba enormes desafíos.

Nacida en 1921, Elsa Pardina fue una de las primeras doctoras en astronomía formadas en la Escuela Superior de Ciencias Astronómicas y Conexas del Observatorio de La Plata. A lo largo de su trayectoria, desarrolló una destacada labor como investigadora y docente, tanto en La Plata como en Córdoba, especializándose en Mecánica Celeste, un área altamente especializada dentro de la astronomía.

Su trabajo dejó una huella profunda en la formación de nuevas generaciones y en el desarrollo de la disciplina en el país. En reconocimiento a su aporte, un asteroide —el (4914) Pardina— lleva su nombre, un homenaje que simboliza el impacto de su trayectoria científica.

Elsa Pardina falleció el 4 de agosto de 2024, a los 103 años, dejando un legado que trasciende generaciones y que hoy se vuelve especialmente significativo al recordar a las mujeres que, cuando casi no existían referentes femeninos, abrieron caminos para que otras pudieran transitar.

Inspirar desde la infancia: el valor de los referentes

Para Mercedes Gómez, directora del Observatorio Astronómico de Córdoba, uno de los desafíos centrales está en el origen de las vocaciones.
«Es fundamental que las niñas puedan verse reflejadas en científicas reales, con nombre y apellido. Necesitamos construir entornos que las inviten a imaginarse como investigadoras, ingenieras o astrónomas. La vocación científica no nace sola: se cultiva con oportunidades, con apoyo y con modelos que demuestren que ese camino también es posible para ellas», señala.

La visibilidad de referentes históricas como Elsa Pardina, Miriani Pastoriza y tantas otras, junto con el trabajo cotidiano de las científicas actuales, cumple un rol central para romper estereotipos, ampliar horizontes y construir una ciencia más diversa e inclusiva.

Un compromiso con el futuro

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no es solo una fecha conmemorativa: es una oportunidad para revisar prácticas, políticas y culturas institucionales. Garantizar igualdad de oportunidades en la ciencia no es únicamente una cuestión de justicia social, sino también una condición indispensable para el desarrollo del conocimiento y el progreso de la sociedad en su conjunto.

Promover la participación de niñas y mujeres en la ciencia es apostar por un futuro más diverso, más innovador y más justo. Porque cada vocación que se pierde por barreras de género es una oportunidad que la sociedad deja pasar. Y porque cada mujer que logra abrirse camino en la ciencia no solo transforma su propia historia, sino también la de quienes vendrán después.

Contexto histórico: https://historiadelaastronomia.wordpress.com/2024/08/05/elsa-maria-gutierrez-rodriguez-pardina/