Helvetios: una nueva supercomputadora para potenciar la investigación científica

La Universidad Nacional de Córdoba incorporó Helvetios, una supercomputadora donada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Suiza. El nuevo equipo se suma a la infraestructura de cómputo de alto desempeño que funciona en el CCAD y permitirá ampliar la capacidad disponible para investigaciones que requieren procesar grandes volúmenes de datos y realizar simulaciones complejas. Para el Observatorio Astronómico de Córdoba, abre nuevas posibilidades para modelar fenómenos y procesos que ocurren a escalas que no pueden reproducirse experimentalmente.

Hay preguntas sobre el Universo que no pueden responderse solamente observando el cielo. Para estudiar cómo se forman y evolucionan las galaxias, cómo se comportan los sistemas planetarios o qué procesos ocurren en las estrellas, la astronomía también necesita recurrir a modelos matemáticos y simulaciones computacionales capaces de realizar millones de cálculos.

En Córdoba, buena parte de esa tarea se desarrolla en el Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la Universidad Nacional de Córdoba, creado en 2010 e integrado, entre otras dependencias, por el Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC).

Ahora, esa infraestructura incorpora una nueva pieza: Helvetios, un sistema de cómputo donado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) que llega como resultado de años de colaboración científica entre instituciones de Argentina y Suiza. El equipo fue inaugurado oficialmente en septiembre y se suma a los recursos de supercómputo que ya funcionan en el CCAD, entre ellos Boogie, Gordito, Serafín, Mendieta,  Eulogia y Mulatona

De esta manera, Helvetios no reemplaza a los equipos existentes, sino que amplía la capacidad de cálculo disponible para la comunidad científica. Con sus 288 nodos de cómputo, permitirá abordar trabajos que requieren una gran cantidad de operaciones simultáneas, reducir tiempos de procesamiento y desarrollar simulaciones de mayor escala.

Un laboratorio virtual para estudiar el Universo

Para el OAC, esta capacidad resulta especialmente relevante. Las simulaciones computacionales permiten recrear, mediante modelos físicos y matemáticos, procesos que se desarrollan durante millones o miles de millones de años y que no pueden observarse directamente en tiempo real.

Por ejemplo, pueden utilizarse para estudiar la formación y evolución de galaxias, analizar cómo se distribuye la materia en el Universo o investigar las propiedades de los grandes vacíos cósmicos. También permiten modelar la evolución dinámica de sistemas planetarios o estudiar fenómenos vinculados con la actividad del Sol.

En todos estos casos, las simulaciones funcionan como una suerte de laboratorio virtual: los investigadores pueden modificar determinadas condiciones, ejecutar los modelos y comparar los resultados con las observaciones obtenidas mediante telescopios.

Según explica Dante Paz, investigador del Observatorio Astronómico de Córdoba y del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE, CONICET-UNC), la llegada de Helvetios es el resultado de un proceso que comenzó mucho antes de la incorporación del nuevo equipo:

“La llegada de Helvetios no fue simplemente conseguir una computadora y traerla a Córdoba. Detrás hubo muchos años de trabajo para construir en la UNC un equipo técnico, desarrollar la infraestructura y generar vínculos con otros centros de HPC”.

En ese proceso, Paz destaca especialmente el trabajo de Nicolás Wolovick en SCALAC y otros espacios de colaboración, así como el de Carlos Bederian, en la administración de los sistemas y la formación de equipos técnicos. También señala el papel que tuvo la vinculación con la EPFL, que permitió consolidar una relación de confianza entre ambas instituciones.

Una infraestructura que se construye en el tiempo

La incorporación de Helvetios implicó además un importante desafío logístico y técnico. El equipamiento, de casi cuatro toneladas, debió ser desmontado en Suiza, trasladado por tierra y mar hasta Argentina, y posteriormente ensamblado e integrado al Data Center de Córdoba.

“Una vez conseguido el equipo empezó una etapa muy compleja: había que trasladarlo hasta el país, volver a ensamblarlo en Córdoba e integrarlo al Data Center”, explica Paz, quien estuvo a cargo de la logística del traslado con el apoyo de Marcela Giomi.

A esto se sumó la necesidad de adaptar la infraestructura eléctrica, la refrigeración y los sistemas de monitoreo ambiental. En esta etapa también fue importante el apoyo de la Embajada de Suiza, gestionado y coordinado por Diego Masone de UNCuyo, que aportó el 51 % del presupuesto necesario para esas adecuaciones, unos 18 millones de pesos.

Para Paz, todo este proceso permite comprender que una infraestructura de supercómputo no se reduce al hardware:

“En supercómputo no alcanza con conseguir el hardware: hay que construir durante muchos años el equipo humano, la infraestructura y las relaciones institucionales necesarias para poder aprovecharlo realmente”.

Una colaboración que cruza fronteras

La llegada de Helvetios a Córdoba es también el resultado concreto de la cooperación científica entre Argentina y Suiza. La donación fue realizada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana  (EPFL), una de las principales instituciones académicas y científicas de Suiza, y permitió incorporar a la UNC un equipo de gran capacidad que continuará siendo utilizado para investigación científica.

Esta colaboración fue presentada el 17 de septiembre en el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires, durante la primera edición del Swiss Innovation Day en Argentina, organizada por la Embajada de Suiza.

El encuentro reunió a más de 230 representantes de la academia, la investigación, el sector privado y los medios de comunicación, y presentó distintas experiencias que muestran los vínculos entre ambos países en materia de innovación.

Entre ellas estuvo precisamente Helvetios, presentada por Dante Paz como un ejemplo concreto de cooperación científica suizo-argentina.

Desde Córdoba, esa cooperación se traduce ahora en una herramienta concreta para la ciencia: sumar capacidad estratégica de cómputo científico y fortalecer una infraestructura que permite acompañar proyectos cada vez más exigentes en datos, simulaciones y procesamiento numérico