Una nueva mirada a la Vía Láctea: 446 pistas sobre sistemas planetarios

Un estudio internacional con participación argentina analizó casi 880.000 fuentes astronómicas para detectar ‘discos de escombros’, anillos de polvo y asteroides que revelan cómo nacen y evolucionan los mundos lejanos.

¿Qué queda después de que se forma un sistema planetario? Principalmente, caos y escombros. Cuando los planetas recién nacidos chocan y se reorganizan, dejan tras de sí un rastro de polvo, asteroides y cometas. Un equipo internacional de astrónomos acaba de identificar 446 estrellas candidatas a albergar estos «discos de detritos», una suerte de huella fósil de que algún proceso de formación planetaria tuvo lugar alrededor de esas estrellas.

El trabajo, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, fue desarrollado por Pedro Esteves, estudiante de la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil), Roberto Saito y Carolina Chavero, investigadora del Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC-CONICET), con la colaboración de un equipo internacional de investigadores de Argentina, Chile, Brasil, Alemania y China. La idea original había sido concebida años atrás por Saito y Chavero, y este trabajo la llevó finalmente a la práctica.

Cómo ‘ver’ el polvo invisible

En nuestro propio vecindario espacial contamos con el cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter) o el cinturón de Kuiper (más allá de Neptuno). Pero detectar estas estructuras alrededor de estrellas lejanas requiere un truco detectivesco: buscar excesos de emisión infrarroja.

Una estrella emite luz en distintas longitudes de onda. Sin embargo, si está rodeada de polvo, este absorbe parte de su energía y la reemite en forma de calor (infrarrojo). Si la radiación infrarroja de una estrella es más alta de lo normal, es una pista casi segura de que hay material circunestelar orbitándola.

Para dar con estas 446 candidatas entre casi 880.000 fuentes analizadas, el equipo combinó datos de grandes relevamientos astronómicos, incluyendo el relevamiento VVV (VISTA Variables en la Vía Láctea), realizado con el telescopio VISTA del Observatorio Europeo Austral (ESO), el telescopio espacial Spitzer y la misión Gaia, y comparó la energía emitida por cada estrella mediante la herramienta de modelado VOSA. Además, el seguimiento a lo largo del tiempo permitió detectar 171 fuentes con variaciones periódicas de brillo.

Datos del pasado para preguntas del futuro

La idea original de buscar discos de detritos en el plano galáctico usando los datos del VVV surgió de Carolina Chavero junto a Roberto Saito, hace más de una década. En ese entonces, los datos no estaban disponibles tal cual como se necesitaban. Hoy, con el relevamiento completo y una nueva generación de investigadores, esa idea se convirtió en resultados concretos.

“Hay algo muy satisfactorio en ver una idea convertirse en resultados concretos. El relevamiento VVV fue clave: sus 14 años de observaciones en infrarrojo nos permitieron no solo detectar el exceso de emisión infrarroja -la pista que delata la presencia de polvo alrededor de una estrella- sino también identificar cuáles de esas estrellas varían en el tiempo.” explica Chavero. Que además agrega que esa variabilidad de la que se habla en la investigación puede tener origen en la propia estrella, o venir de su entorno: material circumestelar, pedazos de roca, incluso planetas. “En infrarrojo, esa distinción se vuelve especialmente interesante. Y lo más emocionante es que recién estamos empezando: con este método, ahora podemos explorar cientos de regiones de la Vía Láctea que nunca habían sido estudiadas de esta manera.” Finaliza la investigadora del Observatorio Astronómico de Córdoba.

Los 446 objetos identificados son por ahora candidatos muy firmes, aunque se requerirán nuevas observaciones para descartar otras opciones, como estrellas binarias muy cercanas. El hallazgo es también un ejemplo del valor de la transmisión del conocimiento en la ciencia: una idea concebida por investigadores experimentados, puesta en manos de un estudiante con curiosidad e iniciativa, llevada adelante combinando datos de telescopios y relevamientos de todo el mundo, y enriquecida por la colaboración de colegas de cuatro continentes. Así avanza la astronomía moderna

Foto de portada: generada con IA

Foto de la Vía Láctea: Crédito: G. Hüdepohl (atacamaphoto.com)/ESO